PILATES CREA ADHERENCIAS


PILATES CREA ADHERENCIAS


Según se cita en este artículo “estudios concluyen que las personas físicamente activas permanecen ligadas con mayor regularidad a conductas saludables y que los comportamientos nocivos para la salud tienen poca frecuencia, a diferencia de las personas sedentarias (González et al., 2011), lo que conduce a pensar que la adherencia a la actividad física es un componente relevante y transcendental en la promoción de estilos de vida saludables, pues garantiza que las personas alcancen a experimentar los beneficios físicos, psicológicos y sociales que brinda la actividad física.”

Se habla mucho de que lo difícil no es conseguir que alguien empiece, es conseguir que mantenga el hábito. Que tenga “adherencia al ejercicio” lo llaman. Pero los hábitos se instauran por repetición. Es muy difícil que exista esa adherencia cuando la actividad no gusta o resulta difícil de realizar. Se le recomienda a Paquita que la operaron hace poco y la pusieron una prótesis de cadera ir a la piscina. A Juan que quiere adelgazar, correr. O a Miguel que tiene dolor lumbar, hacer abdominales.

El problema es que nadie le preguntó a Paquita si tenía coche. La piscina más cercana le queda a una hora de autobús por lo que fue una vez y no volvió. Juan que no ha corrido en su vida y además tiene sobrepeso, a duras penas consigue subir los tres pisos de su casa cuando se estropea el ascensor. Por lo que ni se planteó lo de ir a correr… Y por supuesto nadie preguntó a Miguel que entendía él por “hacer abdominales”.
10 razones por las que el que comienza a hacer Pilates, se queda.

1. El Pilates es una actividad dirigida, organizada y estructurada. El profesional está siempre presente supervisando la actividad y haciéndola accesible a cada uno de los alumnos. Y eso el alumno lo valora porque a la persona que empieza le suele costar iniciarse sola.

2. Porque el aumento de intensidad es tan progresivo que no se percibe esfuerzo. Por supuesto que en Pilates se le exige al cuerpo un poco más pero cuando la clase está  correctamente planificada y adaptada a las necesidades del individuo, el alumno no es consciente de ello o si lo hace es de manera positiva centrado en su evolución. En lo que ahora si es capaz de hacer y hace pocas semanas no.

3. Existen 6 principios que permiten entender desde el principio de que se trata esta actividad. No es hacer ejercicios sin más, es mejorar la calidad de ese movimiento mientras se ejecuta. Respiración, fluidez, concentración, control, centro y precisión son los pilares a partir de los cuales se desarrolla.

4. Porque la actividad se adapta a ti y no al revés. Las distintas posibilidades y el propio desarrollo de la actividad hace que ante un mismo ejercicio existan distintas adaptaciones que permitan poder desarrollarlo a la vez que el resto facilitando o aumentando el reto según las necesidades.

5. En Pilates tienes la posibilidad de dar a tu cuerpo y a tu mente nuevas experiencias cada día. Equilibrio, coordinación, postura, mejora de la alineación. Objetivos que desarrollas en clase pero de los que luego te beneficias fuera de ella.

6. Porque te exige focalizar la atención en lo que estás haciendo. “Dicen que los hámster dan vueltas y vueltas corriendo sin parar haciendo girar una rueda porque no saben que están enjaulados y que los hombres hacen lo mismo en una cinta de correr por la misma razón”. Hay actividades que puedes realizar mientras miras un televisor o revisas los mensajes que llegan a tu móvil porque son simples. Otras que suponen un procesamiento más complejo a nivel cognitivo. Eso, lejos de sobrecargar, permite desconectar y darle un descanso también a tu cerebro.

7. Porque hay sitio para alguien como tú. La mayoría de la gente que practica Pilates, como la mayor parte de la gente que va al gimnasio o que ves caminando por la calle es gente normal. Ni muy fuerte ni muy débil; ni muy flexible ni demasiado “tronco”, ni con un cuerpo escultural ni, bueno ya sabes… Gente normal que quiere superarse y encontrarse cada día un poco mejor. Sin más pretensiones.

8. Incluso encontrarás que el instructor es alguien como tú. Que te orienta, te ayuda y te acompaña. No alguien que te presiona o quiere impresionarte con sus imponentes músculos o su inimitable movilidad.

9. Porque se trata de hacer ejercicio a la vez que estás aprendiendo. No es repetir ejercicios sin más (aunque la repetición sea importante en Pilates) cada movimiento es desarrollado con una intención y eso se le explica al alumno y se le hace partícipe de ello. Cada vez se conoce más sobre la plasticidad cerebral y como el individuo tiene la capacidad de seguir aprendiendo a lo largo de su vida. También puede conseguirse a través del ejercicio.

10. Porque está demostrado que se trata de una de las actividades más efectivas para acabar con el dolor lumbar. Y el que lo ha padecido y tras varias clases nota la mejoría, no vuelve atrás.


¿Te quedas?

Autor: Manuel Alcazar
https://whynotpilates.net/

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